El estrés, enemigo de los dientes

 En General

El ritmo de vida puede pasar factura a nuestro cuerpo y también a nuestra boca. Y es que el no descansar bien, las obligaciones y responsabilidades y la falta de tiempo puede desencadenar en un estado de estrés que quizás derive en problemas orales a los que hay que prestar especial atención para solucionarlos a tiempo.

Consecuencias del estrés en la boca

Uno de los primeros indicadores en el cuerpo de que debemos parar el ritmo es el molesto herpes labial. Se trata de un virus que se manifiesta a través de ampollas alrededor de los labios principalmente, aunque también pueden aparecer en la nariz, o alrededor de la barbilla. Por desgracia, no existen remedios para evitar su aparición.

La enfermedad periodontal es otra causa que puede desencadenar el estrés, ya que el estado emocional influye en los tejidos periodontales. Así, las personas que lo sufren y tienen estrés o depresión no se recuperan al mismo nivel que otros pacientes. La mala higiene o hábitos poco saludables como el fumar o tomar alcohol suelen incrementarse en situaciones de estrés, lo que no ayudarán en nada a las enfermedades de las encías.

Una vez que se detectan los problemas, es primordial actuar a tiempo para atajar las consecuencias derivados del bruximo, por ejemplo, que representa una problemática con efectos trágicos para la boca. Y es que, apretar los dientes y rechinarlos de forma involuntaria, provoca su desgaste e incluso pueden llegar a fracturarse. También  provoca dolores musculares en la zona de la articulación temporomandibular (en la oreja, en un lado de la cabeza, la nuca o el cuello).

Otro aspecto que surge con el estrés es la sequedad en la boca, el mal aliento y las caries. Esto es debido a que disminuyen los niveles de producción de saliva y, por tanto, aumentan las posibilidades de sufrir sequedad en la boca, favoreciendo así las caries, las infecciones, y el aumento de la placa bacteriana.

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